Más sencilla, más sencilla.
Sin barroquismos
ni añadidos, ni ornamentos.
Que se vean desnudos los maderos
desnudos y decididamente rectos
con los brazos en abrazo hacia la tierra
el mástil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto
este equilibrio humano
de los dos mandamientos.
Haz una cruz sencilla de carpintero.
Sin barroquismos
ni añadidos, ni ornamentos.
Que se vean desnudos los maderos
desnudos y decididamente rectos
con los brazos en abrazo hacia la tierra
el mástil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto
este equilibrio humano
de los dos mandamientos.
Haz una cruz sencilla de carpintero.
Aurora Pico Gómez
