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divendres, 28 d’abril del 2023

Sencillos deseos. Gioconda Belli



             Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo    

                     y quisiera besos en la espalda    

                    acurrucos    

                    que me dijeras las mas grandes verdades    

                    o las mas grandes mentiras    

                    que me dijeras por ejemplo    

                    que soy la mujer mas linda del mundo    

                    que me querés mucho    

                    cosas así    

                    tan sencillas    

                    tan repetidas,    

                    que me delinearas el rostro    

                    y me quedaras viendo a los ojos    

           como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran    

                    alborotando todas las gaviotas en la espuma.    

                    Cosas quiero como que andes mi cuerpo    

                    camino arbolado y oloroso,    

                    que seas la primera lluvia del invierno    

                    dejándote caer despacio    

                    y luego en aguacero.    

                    Cosas quiero como una gran ola de ternura    

                    deshaciéndome    

                    un ruido de caracol    

                    un cardumen de peces en la boca    

                    algo de eso    

                    frágil y desnudo    

                como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la 

                    mañana    

                    o simplemente una semilla, un árbol    

                    un poco de hierba    

                    una caricia que me haga olvidar    

                    el paso del tiempo    

                    la guerra    

                    los peligros de la muerte.


Gioconda Belli

divendres, 23 de maig del 2014

Como gata boca arriba. Gioconda Belli



Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lagrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)

Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.

No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.

Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer,
te quiero.


Gioconda Belli- Nicaragua

dimecres, 30 d’abril del 2014

Estoy viva. Gioconda Belli

Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los niños alegres marchando hacia el colegio.
Sí.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.
Gioconda Belli

divendres, 17 de juny del 2011

De noche, la esposa aclara. Gioconda Belli

No.
No tengo las piernas de la Cindy Crawford.
no me he pasado la vida en las pasarelas,
desfiles de modas, tostadas bajo las luces de los fotógrafos.
Mis piernas son anchas ya llegando a la cadera,
y a pesar de mis múltiples intentos
no logro que pierdan esa tendencia a ensancharse,
como pilares que necesitan jugoso sustento.
No.
No tengo las caderas de la Cindy Crawford
ese vientre perfecto, liso y ligeramente cóncavo,
con el ombligo deslumbrante en el centro.
Alguna vez lo tuve. Alguna vez presumí de esa región de mi anatomía.
Fue antes de que naciera Camilo,
antes de que decidiera entrar al mundo de pie;
de que la cesárea dejara cicatriz.
No.
No tengo los brazos de la Cindy Crawford
tostados, torneados, cada músculo fortalecido con el ejercicio indicado.
Mis brazos delgados no han desarrollado más musculatura que la necesaria para marcar estas
teclas,
cargar a mis hijos, cepillarme el pelo,
gesticular discutiendo sobre el futuro, abrazar a los amigos.
No.
No tengo los pechos de la Cindy Crawford
anchos, redondos, copa B o C.
Los míos nunca han sido muy lucidores en los escotes,
aun cuando mi madre me asegurara
- madre al fin –
que los pechos, así separados, eran los pechos griegos de la venus de Milo.
Por último y como la más pesada evidencia,
no tengo el trasero de la Cindy Crawford:
pequeño, redondo, cada mitad exquisitamente delineada.
El mío es tenazmente grande, ancho,
ánfora o tinaja, usted escoja.
No hay manera de ocultarlo
y lo más que puedo es no tenerle vergüenza,
sacarle provecho para leer cómodamente sentada
o ser escritora.
Pero díme:
¿Cuántas veces has tenido a la Cindy Crawford
a tus pies?
¿Cuántas veces te ha ofrecido, como yo, ternura en la mañana,
besos en la nuca mientras dormías,
cosquillas, risas, un poema de pronto, la idea para una aventura, las premoniciones?
Modestia aparte: ¿Será su cuerpo tan perfecto
capaz de los desaforos del mío, brioso, gentil, conocedor de noches sin mañana, de mañanas sin
noche,
sabio explorador de todos los rincones de tu geografía?
Piénsalo bien. Evalúa lo que te ofrezco.
Cierra esa revista y vente a la cama.

dimarts, 8 de març del 2011

Y Dios me hizo mujer- Gioconda Belli


Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

dijous, 16 de desembre del 2010

Como tinaja- Gioconda Belli

Como tinaja


En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
en mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
y el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.

dilluns, 15 de novembre del 2010

Uno no escoge. Gioconda Belli

Uno no escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.


Gioconda Belli