Porque vivir se ha puesto al rojo vivo. (Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.) Digo vivir, vivir como si nada hubiese de quedar de lo que escribo.
Porque escribir es viento fugitivo, y publicar, columna arrinconada. Digo vivir, vivir a pulso, airada- mente morir, citar desde el estribo.
Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro, abominando cuanto he escrito: escombro del hombre aquel que fui cuando callaba.
Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra más inmortal: aquella fiesta brava del vivir y el morir. Lo demás sobra.
Qué vanidad imaginar que puedo darte todo, el amor y la dicha, itinerarios, música, juguetes. Es cierto que es así: todo lo mío te lo doy, es cierto, pero todo lo mío no te basta como a mí no me basta que me des todo lo tuyo. Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno. Por ahí un papelito que solamente dice: Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte. Julio Cortázar
Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero, maullando a través de tu mirada, de este amor-jaula violento, lleno de zarpazos como una noche de luna y dos gatos enamorados discutiendo su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lagrimas y sonrisas (de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)
Te quiero como gata panza arriba y me defiendo de huir, de dejar esta pelea de callejones y noches sin hablarnos, este amor que me marea, que me llena de polen, de fertilidad y me anda en el día por la espalda haciéndome cosquillas.
No me voy, no quiero irme, dejarte, te busco agazapada ronroneando, te busco saliendo detrás del sofá, brincando sobre tu cama, pasándote la cola por los ojos, te busco desperezándome en la alfombra, poniéndome los anteojos para leer libros de educación del hogar y no andar chiflada y saber manejar la casa, poner la comida, asear los cuartos, amarte sin polvo y sin desorden, amarte organizadamente, poniéndole orden a este alboroto de revolución y trabajo y amor a tiempo y destiempo, de noche, de madrugada, en el baño, riéndonos como gatos mansos, lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados a los pies del sofá de leer el periódico.
Te quiero como gata agradecida, gorda de estar mimada, te quiero como gata flaca perseguida y llorona, te quiero como gata, mi amor, como gata, Gioconda, como mujer, te quiero.
Xsst! Xsst! Saps què? Et diria una coseta a cau d’orella però hi ha una força dins meu que m’empeny a obrir els braços, a llançar l’esguard al cel, a omplir els pulmons, a alliberar el cor, i cridar ben fort, I bramar més fort encara, que avui, que jo, t’estime.
I aquesta força fa que respire. Poema inclòs dins del llibre "Pels camins dels somnis" de Josep Orihuel
Celibidache dirigint la orquestra simfònica de la ràdio Sueca.
Fixeu-vos en la caràtula del disc: és més gros el nom del director que el del propi compositor..
L'ego d'alguns...